Este es el espacio virtual de la asignatura Sociología con el sólo fin de registrar los distintos textos que a lo largo de la cursada se trabajen. No se atenderán consultas por este medio.
lunes, 22 de septiembre de 2014
La sociedad europea del siglo s. XIX que presenta El manifiesto comunista.
1. Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo, contra este fantasma se
han coaligado en santa jauría todos los poderes de la vieja Europa, el Papa y el Zar,
Metternich y Guizot, los radicales franceses y los policías alemanes.
¿Dónde hay hoy un partido de la oposición a quien sus adversarios en el gobierno no
le lancen la infamante acusación de comunista?
Y ¿dónde hay un partido de oposición que no fulmine con este reproche oprobioso
tanto a los oponentes más avanzados como a sus adversarios de la reacción? De este
hecho se desprenden dos consecuencias:
Que el comunismo es ya reconocido como un poder por todos los poderes europeos.
Que ya ha llegado el momento de que los comunistas expongan públicamente y ante
el mundo entero sus concepciones, objetivos y tendencias y salgan al paso de las
fábulas en torno al fantasma del comunismo con un manifiesto de su propio partido.
Con este propósito se han reunido en Londres comunistas de las más diversas
nacionalidades y han redactado este manifiesto que se publicará en las lenguas
inglesa, francesa, alemana, italiana, flamenca y danesa.
BURGUESES Y PROLETARIOS
1. La historia de todas las sociedades humanas habidas hasta hoy ha sido la historia
de la lucha de clases. Hombre libre y esclavo, patricio y plebeyo, barón y siervo de la
gleba, maestro y oficial del gremio, en una palabra, opresores y oprimidos se
enfrentaron en perpetuo antagonismo, librando una lucha incesante, a veces
encubierta y a veces franca, lucha que se saldó en cada caso con una transformación
revolucionaria de toda la sociedad o bien con el hundimiento conjunto de las clases
enfrentadas.
En épocas anteriores de la historia hallamos en casi todas partes una completa
articulación orgánica de la sociedad en diversos estamentos, una variada gradación
jerárquica de las posiciones sociales. En la antigua Roma hallamos a los patricios, los
caballeros, los plebeyos y los esclavos. En la Edad Media a los señores feudales, a los
vasallos, a los maestros y oficiales gremiales y a los siervos de la gleba, aparte de que
casi todas estas clases tienen su propia jerarquía interna.
La moderna sociedad burguesa, surgida de las ruinas de la sociedad feudal, no ha
suprimido los antagonismos de clase. Lo único que ha hecho es establecer nuevas
clases, nuevas condiciones de opresión y nuevas formas de lucha en substitución de
las anteriores.
Nuestra época, la época de la burguesía, se caracteriza, sin embargo, por el hecho de
haber simplificado estos antagonismos de clase. Paso a paso, el conjunto de la
sociedad se va escindiendo en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases
directamente enfrentadas: la burguesía y el proletariado.
DESDE ESTA DIRECCIÓN PUEDEN TENER EL TEXTO COMPLETO:
http://www.claseshistoria.com/general/pdf/manifiestocomunista.pdf
lunes, 8 de septiembre de 2014
domingo, 6 de julio de 2014
Normas APA
El denominado estilo APA es el estándar adoptado por la Asociación Estadounidense de Psicología (American Psychological Association, APA) que los autores utilizan al momento de presentar sus documentos o textos para las revistas publicadas por la entidad.
Como estamos comenzando a escribir en clave científica para el segundo trabajo práctico vamos a contemplar sólo dos formas para citar la bibliografía que utilizamos:
En primer lugar, si la información es de un texto impreso:
1- Apellido completo e inicial del primer nombre del autor seguida de un punto.
2- Año de publicación de la obra entre paréntesis.
3- Nombre de la obra en cursiva.
4- Lugar de impresión.
5- Editorial.
EJEMPLO
- Castro, E. (2013) Introducción a Foucault. Buenos Aires, Siglo veintiuno editores.
Si la información es de un artículo que está disponible en internet:
1. Nombre del artículo seguido de un punto.
2. Entre paréntesis el año, el número de día y el nombre del mes que lo buscamos seguido de un punto.
3. Nombre del sitio web que nos da la información seguido de un punto.
4. Escribir "Disponible en" seguido de dos puntos.
5. Luego agregar la URL (Localizador de recursos uniforme, sus siglas en inglés son "Uniform Resource Locator" ) Siempre a partir del "https://..."
EJEMPLO
- Clases de conocimiento. (2014 7 de julio) Carpeta pedagógica. Disponible en: http://filosofia.carpetapedagogica.com/2012/08/clases-de-conocimiento.html
domingo, 1 de junio de 2014
domingo, 11 de mayo de 2014
La "Ley de los tres estadios" de Comte.
lunes, 14 de abril de 2014
La sociedad europea a fines del siglo XVIII y principios del XIX.
El nacimiento de la sociología (como una ciencia de lo social) lo podemos ubicar a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Nace en Europa como respuesta de los intelectuales para explicar los cambios que se presentaron en esa parte del mundo, tanto en lo económico como en lo político y social.
En esta época el modo de producción capitalista, que se gestó en el seno del feudalismo, empezó a predominar sobre las formas de producción precapitalistas; ya que tanto la artesanía como la manufactura se vieron imposibilitadas a competir con el avasallador desarrollo de la gran fábrica capitalista, al grado de desaparecer paulatinamente. Del mismo modo, se intensificó el dominio económico de la ciudad sobre el campo, que provocó la desaparición de gran parte del campesinado inglés y el cambio radical de la estructura profesional, pues la población agrícola se incorporó poco a poco en las diferentes ramas de la industria. Las grandes ciudades se convierten en centros industriales como resultado de la Revolución Industrial. Al mismo tiempo que se experimentaban estos cambios en la estructura económica y social, en la política la burguesía desplazó del poder a la vieja nobleza feudal. En efecto,como una consecuencia de su poder económico, para esta clase era imprescindible asumir el poder político del Estado, ya que sólo así se podría tener una sociedad acorde con sus intereses.
El discurso político que sirvió para justificar la consolidación de la burguesía como clase dominante fue el Liberalismo. Esta doctrina se basa en la idea de la expansión interminable de la prosperidad económica, gracias a la competencia y a la perpetuidad del proceso progresivo. De ahí que el Liberalismo, ideología que pregona la libertad del individuo y de la propiedad privada, se convierta en la más acabada forma del pensamiento burgués, pues sus principios políticos se ajustaban plenamente en las aspiraciones que demandaba esta clase social, a saber:
1.La limitación del poder estatal como garantía de la libertad del individuo, pero al mismo tiempo protector de la propiedad privada de los individuos.
2.La sujeción de los gobernantes a la ley.
3.La democracia representativa que garantizaba la participación de los individuos en los asuntos públicos.
4.La existencia de la división de los poderes del Estado.
5.La no reelección de los gobernantes, garantizando la sucesión regulada en el poder.
Con estas ideas de libertad en lo económico y en lo político, la burguesía que pudo consolidarse como la clase dominante del capitalismo, comenzó a reclamar para sí privilegios sociales: derecho de propiedad, disposición de los mejores bienes sociales,libertad de empresa y de comercio, protección de las leyes y, consecuentemente, del Estado.
La urbanización de la vida social.
La nueva estructura económica y social trajo como consecuencia el desarrollo de la vida en las ciudades, en donde se incrementaba el establecimiento de industrias, centros comerciales, y también se daban las contradicciones que el propio capitalismo engendraba. En efecto, en contraste con la riqueza y privilegios que alcanzaba la burguesía, existía un número cada vez más grande de pobres e indigentes. Y dado que la ciudad era el centro de la vida social, el ambiente que en ellas imperaba mostraba, en toda su magnitud, la diferencia entre los distintos sectores que la componían.
Al respecto, Eric J. Hobsbawm dice:
En la ciudad, ya no era sólo que el humo flotara continuamente sobre sus cabezas (de quienes las habitaban) y que la mugre les impregnara, que los servicios públicos elementales: suministros de agua, sanitarios, limpieza de las calles, espacios abiertos,etcétera, no estuvieran a la altura de la emigración masiva a la ciudad, produciendo así,sobre todo después de 1830, epidemias de cólera, fiebres tifoideas y un aterrador y constante tributo a los dos grandes aniquiladores urbanos del siglo XIX: la polución atmosférica y la del agua, es decir, enfermedades respiratorias e intestinales. No era sólo que las nuevas poblaciones urbanas, a veces totalmente desconocedoras de la vida no agraria, como los irlandeses, se apretujaban en barriadas obreras frías y saturadas,cuya contemplación era penosa... Aquí la vida del pobre, fuera del trabajo, transcurría entre hileras de casuchas, en las tabernas baratas e improvisadas y en las capillas,también baratas e improvisadas donde se solía recordar que no sólo de pan vive el hombre. Era mucho más que todo esto: la ciudad destruyó la sociedad, "no hay ninguna otra ciudad en el mundo donde la distancia entre el rico y el pobre sea tan grande o la barrera que los separa tan difícil de franquear", escribió un clérigo refiriéndose a Manchester. Hay mucho menos comunicación personal entre los dueños de una hilandería y sus obreros, entre el sastre y sus aprendices, que entre el duque de Wellington y el más humilde jornalero de sus tierras." La ciudad era un volcán cuya erupción los aterrorizaba. Para sus habitantes pobres, la ciudad era más que un testigo presencial de su exclusión de la sociedad humana: era un desierto pedregoso, que a costa de sus propios esfuerzos tenían que hacer habitable.
Hobsbawl, Eric J.: Industria e imperio. Ariel-Historia, Seix Barral, Barcelona, 1977, pp. 84-85
Estas graves diferencias sociales no tenían una explicación lógica y coherente. Los sectores ilustrados de la época se preocuparon por proporcionar explicaciones de los problemas que más aquejaban a la sociedad mostrando sus dimensiones con lujo de detalle pero sin analizar las causas que los provocaban.
Las primeras investigaciones sociales.
En el primer tercio del siglo XIX, en Inglaterra y Francia se fundaron sociedades de investigación estadística, las cuales se encargaron de realizar censos sobre población, particularmente en los sectores pobres a fin de obtener datos fehacientes del número de indigentes en cada una de las ramas de la actividad productiva. Estas investigaciones, que tenían un carácter eminentemente empírico, al dar cuenta de la situación social prevaleciente provocaron diversas reacciones: por un lado los gobiernos de Inglaterra, Francia y otros países crearon legislaciones de protección social a consecuencia de diversos movimientos de trabajadores, como el movimiento cartista en Inglaterra; por otro lado, aparecieron filántropos sociales como Robert Owen, Charles Fourier y Saint-Simón, quienes propusieron diversas formas de organización social para solucionar las condiciones de los sectores pobres y marginados. De estos filántropos sociales fue Saint-Simón quien propuso que el conocimiento social debía ser un conocimiento no sólo empírico sino científico, que debía construirse con rigurosidad, conformándose en una ciencia específica de lo social o del hombre. Y es a partir de las inquietudes y propuestas de Saint-Simón que Augusto Comte, su discípulo, inicia sus investigaciones y funda la sociología como una ciencia particular y específica.De hecho, muchos de los postulados comtianos retoman las ideas sansimonianas.
Fuente bibliográfica:
Ontiveros Delgado- Mendoza Castro. Sociología I.Colegio de Bachilleres. Versión on line.



